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MODELO CLÍNICO:
Este modelo, también llamado de “counselling”
(asesoramiento) se basa en la relación personal orientador-orientado,
utilizando la entrevista y el diagnóstico como principales técnicas para dar
solución a la demanda del que la solicita. Dentro del counselling se han desarrollado dos perspectivas básicas;
la primera es la vocacional, en la que el procedimiento de intervención
orientativa se inicia con el diagnóstico, pasando al consejo y por último al
seguimiento de los resultados obtenidos. En segundo lugar está la perspectiva terapéutica,
“basada en el cliente”, que sustituye al diagnóstico por la entrevista como
sistema de recogida de información. Las características esenciales de este
modelo son:
1.
La intervención es directa e individual.
2.
Es un modelo relacionado con las teorías
psicodinámicas de la personalidad y de la salud mental.
3.
El objetivo es la solución de un problema, es de
carácter terapéutico y remedial.
Tras su análisis se observa que
este modelo presenta más inconvenientes que ventajas, ya que aunque el
especialista trabaje como agente interno y conozca bien la realidad del sujeto,
este modelo se considera como ineficaz, desligado del proceso educativo, no se
dirige a todos los sujetos sino a algunos sectores en particular, etc.
·
MODELO DE PROGRAMAS:
Aparece como un intento de superar las
deficiencias de los modelos anteriores y está basado en la intervención por
programas. Los programas son actividades planificadas, que se aplican en un contexto
determinado, se realizan con la
intención de obtener unos objetivos concretos y se diseñan a partir de la
identificación o del diagnóstico de las necesidades del sujeto. La intervención
que el modelo promueve es directa, es decir, directamente sobre el grupo o la
persona afectada. Los programas se suelen diseñar para grupos particulares de
sujetos, en ellos el principal elemento es el conjunto de necesidades
diagnosticadas inicialmente, y a partir de éstas se planifica el programa. Por
último, cabe decir que la evaluación es una parte más de la acción, acompañando
la intervención en todo momento.
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MODELO DE CONSULTA:
En el modelo de consulta el orientador trata
de ayudar a las personas que demandan el servicio orientativo capacitándolas para
que sean ellas quienes realicen la intervención. Este modelo está vinculado en
su nacimiento al ámbito de la salud, pero su desarrollo se produce en tres
campos:
1.
Desde el ámbito de la salud mental, entendiendo
la consulta como un proceso de interacción entre dos profesionales con la
intención de resolver un problema.
2.
Desde el ámbito de las organizaciones, se
concibe al consultor como un agente externo a la acción, que se centra en el
desarrollo del sujeto en la escuela y en la trasmisión de valores.
3.
Desde el ámbito educativo, en el que el
consultor es un profesional que promueve el trabajo colaborativo entre todos
los agentes implicados en el desarrollo del alumno/a.
Este modelo hace que la persona
que consulta llegue a adquirir algunas técnicas para afrontar sus propias
tareas o ayudar a otros a llevarlas adelante. También muestra algunos
inconvenientes, como la falta de disponibilidad por parte del profesorado de
los centros, que creen que estas actividades no pertenecen a sus obligaciones
laborales, si no a las del especialista.
Los tres modelos de orientación
descritos tienen muchas ventajas y no son excluyentes entre sí, por lo que se
puede recurrir a los tres en función de las necesidades de la persona que los
solicite. También interviene la situación del orientador, lo cual puede guiar la orientación hacia un modelo u
otro, siempre contando con la colaboración de los demás agentes educativos
(padres, profesorado, etc.) para que tanto la evaluación como la intervención
obtengan resultados óptimos.
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